Uno de los deportes más duros y hermosos del mundo tienen en Ávila y su provincia uno de sus templos. El terreno escarpado y los niveles desiguales de altura hacen que esta sea una zona capaz de parir a geniales ciclistas. La afición a la bicicleta es total entre los jóvenes abulenses, que harían bien en seguir dando validez a esta bonita tradición.

Diferentes rutas y carreras a bicicleta conforman el pan de cada día de Ávila, ya sea en bicicleta de montaña o de carrera. Sin ir más lejos, este 18 de septiembre se disputa campo a través el recorrido ciclista de El Tiemblo, compuesto por un total de cincuenta y dos kilómetros en la prueba en ruta, mientras que la contrarreloj será de doce kilómetros.

Y es que cualquier vía es buena para introducir a los jóvenes en el mundo apasionante de la bicicleta. De Ávila han surgido deportistas que ganaron el corazón de los aficionados de todo el mundo, como Paco Mancebo, que ocupó un papel destacado en el pelotón con el maillot del equipo Banesto. Los mismos colores que Mancebo vistió uno de los genios de la bicicleta que ha dado nuestro país, José María Jiménez; ‘El Chaba’, como era conocido popularmente, natural del pueblo abulense de El Barraco, marcó un antes y un después encima en el ciclismo, con una clase descomunal, una elegancia fuera de lo común corriendo, un carisma excelso y una alegría y ambición en la competición que lo hicieron un héroe, a pesar de ganar ninguna de las grandes competiciones.

El cuñado del Chaba, Carlos Sastre, natural de Leganés pero forjado también en El Barraco, sí que tuvo la enorme capacidad de ganar en 2008 el Tour de Francia. A la provincia de Ávila también pertenecen otros ciclistas que dejaron su sello en la élite, como lo fueron el gran Julio Jiménez, Ángel Arroyo o Juan Carlos Arribas, por citar algunos.