Ávila, la capital, es una ciudad fantástica, maravillosa. Pero a solo unos kilómetros se descubren lugares casi igual de increíbles y en los que se puede disfrutar de unos días fantásticos. Vamos a seguir la carretera de Plasencia para descubrir una zona, a las faldas de la sierra de Gredos, que a veces se pasa injustamente por alto.

Recorremos 60 kilómetros. Los que nos separan de la primera parada: Piedrahita. Un pueblo con una bonita Plaza Mayor de pórticos de piedra, presidida por una magnífica iglesia-fortaleza. Y no es su único encanto. A las afueras está el Palacio de los Duques de Alba, hoy colegio. No se puede visitar, evidentemente, pero sí pasear por unos jardines que aún recuerdan un cierto estilo “francés” y por los que paseó el mismísimo Francisco de Goya.

Seguimos el recorrido para llegar a Barco de Ávila, una localidad famosa por sus judías. Pero no se trata solo de buen comer. También aquí se puede contemplar una hermosa plaza y una más que robusta iglesia. Pero, además, por aquí pasar el Tormes, cruzado por un bonito puente románico y, a un paso, un precioso castillo.

Desviándonos un poco podemos llegar a dos rincones de paisajes abrumadores. Por un lado el bonito pueblo de Bohoyo, un pueblo de larga historia y hermosos alrededores. Y, por otro, a Navalguijo, un pueblo maravilloso, rodeado de montañas y con pozas de aguas tan frías como cristalinas en las que solo los más valientes osan darse un baño.

Toda una zona que se abre al turismo despacio y que ofrece fantásticas alternativas al turismo rural y de aventura. Hacer parapente en Piedrahita, bajar en canoa por las aguas del Tormes o hacer senderismo por la sierra de Gredos son algunas de las actividades que se pueden practicar.

Y, si queda tiempo y ganas, en un radio de apenas 60 kilómetros se pueden hacer excursiones a la laguna de Gredos, Ávila, Salamanca, Béjar o Plasencia.