Seguramente alguna vez te hayan hecho la típica pregunta de ¿y a ti te molaría vivir en el centro?

Obviamente, para los que somos de Madrid o vivimos aquí, esta pregunta tiene trampa; y lo mismo se traduce para los habitantes de grandes ciudades como Barcelona, Sevilla, Cádiz, Bilbao, Cáceres o Valencia.

En el caso de la capital española, la mayoría de nosotros, aún jóvenes, tenemos varias listas esparcidas por los recovecos de nuestro cerebro, si no por el escritorio de nuestra habitación, con los pros y los contras de vivir en el centro. Y más aún si estás pensando en mudarte. Por fin.estanqueretiro

Siempre están aquellos que van a muerte con el rollo moderno o el bohemio, aquel que dice que es genial levantarte, asomarte al balcón y ver el ambiente de Malasaña o La Latina un domingo por la mañana, o poder bajar al Retiro un lunes por la tarde para leer un rato en el pulmón de una ciudad tóxica hasta para sí misma. Lo que no te cuentas es que seguramente el de Malasaña tenga que llamar a los Cerrajeros de Madrid tres o cuatro veces al año para que cambien el bombín de la puerta del portal porque los viernes se cuelan a mear los que no pueden hacerlo dentro de un bar; el de La Latina pagará tres veces más que tú por una habitación con baño y cocina integrados en ella a la que llama estudio mientras tú tienes tres estudios y dos cocinas por el mismo precio en Alcorcón; y el parque al que se baja a leer los lunes por la tarde de ‘retiro’ tiene sólo el nombre, porque lo mismo te cae una pelotita de volley ball en la cabeza mientras estás liada con Bukowski que te toca sacarles una foto a la parejita de cerrajeros Tarragona que van a alquilar una barquita para rellenar su Instagram de hoy con algún recuerdo.

¿Moraleja? Hazte rico y cómprate dos casas.