Algo está cambiando en nuestro país cuando ahora las conversaciones en un botellón giran en torno a Pablo Iglesias, Albert Rivera, Mariano Rajoy y Pedro Sánchez.

Puede parecer extraño, pero es así. Y es que los jóvenes de hoy en día también están preocupados por la política, por lo que le sucede a nuestro país, por lo que nos va a suceder a nosotros por culpa de ello.300

También es verdad que hay gente que sigue hablando del último ganador de Gran Hermano, del tronista rubio que le ha puesto los cuernos a la Barbie de turno o de aquella tonadillera que acaba de salir de la cárcel, pero lo que sí es cierto es que incluso esa gente, ahora, tiene una opinión política, más o menos acertada, más o menos coherente, pero al menos la tiene.

Creo que los jóvenes en España hemos superado el escepticismo y el conformismo de algunos años atrás y muchos de nosotros hemos salido a la calle para protestar por lo que creemos es justo, hemos aprendido a expresas nuestras ideas y a intentar comprender o al menos respetar las de otros.

Puede ser por la saturación informativa a la que estamos sometidos por los medios en este momento, cierto, pero siempre será mejor estar semi informado que alienadamente entretenido.

Todavía queda un rayito de esperanza en nuestra generación, y creo que más aún en la siguiente, para reclamar justicia cuando crees que ésta no existe, para cuestionarte aspectos a los que nunca le habías dado más vueltas de las que imaginabas que podías darle, al fin y al cabo, a interesarte por quien manda, por cómo lo hacen y cómo te repercute.

En definitiva, creo que la juventud actual, al contrario de lo que piensa mucha gente, sí está preocupada. Preocupada porque no les lleguen las pensiones, por las leyes educativas, por los problemas sociales como los desahucios, los refugiados o la sanidad. También nos cuestionamos el tema de los bancos, Europa, la Unión Europea, y sobre todo la corrupción.

Si alguno piensa que seguimos viviendo en nuestro mundo utópico de adolescente, se equivoca.