Es la seña de identidad de Ávila, lo que le da su imagen, su identidad y su razón de ser. La muralla es la esencia de la ciudad y es, evidentemente, el lugar que todo aquel que llega a la ciudad quiere recorrer, ver y sentir.

Cualquier visita a la muralla, cualquier recorrido es maravilloso. Desde tierra se percibe su grandeza y hermosura. Desde lo alto, siguiendo su trazado entre sus almenas, se contempla la ciudad y la sierra de Gredos al fondo y se comprende el valor defensivo que un día tuvo la muralla.

Pero hay una forma muy especial de conocer todos los secretos de la muralla, su historia y sus curiosidades. Son las visitas nocturnas que desde 1999 se realizan dos días a la semana durante el verano. Visitas teatralizadas maravillosas por muchos motivos. En primer lugar porque se recorre la muralla por su parte superior y por la noche, contemplándola iluminada y de una manera que le da una magia especial. En segundo lugar, porque cuando acaba la visita se sabe mucho más sobre este magnífico monumento. Y en tercer lugar porque es una actividad perfecta para disfrutar en familia, incluso los niños se lo pasan en grande.

Una visita guiada por unos peculiares personajes que mezclan las explicaciones más serias con anécdotas, curiosidades y un toque de fino humor para conseguir que la visita pase tan rápido que se quiera repetir. Y, lo que es más importante, se consigue ese fin didáctico y divulgativo tan importante, porque, al fin y al cabo, la muralla es mucho más que una construcción defensiva. La muralla es la historia de la ciudad y en esta teatralización cobra vida para que el visitante sienta toda su cercanía.

Una experiencia que se ha convertido en todo un clásico de los veranos de la ciudad. Y con tanta aceptación que es necesario reservar previamente.